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PLEASE
EXPLAIN, AS THROUGHLY AS POSSIBLE, HOW YOU CAME TO WRITE
THIS BOOK, INCLUDING ANY INTERESTING EXPERIENCES YOU
MIGHT HAVE HAD DURING YOUR BOOK'S RESEARCH, WRITING,
AND PUBLISHING PROCESS:
El libro comienza siendo un diario
de administración de testosterona en gel. Se
trata de una hormona sintética que hoy puede
conseguirse solamente dentro del marco de un proceso
de cambio de sexo de mujer a hombre. El libro surge
de una doble premisa: el deseo de auto-administrarme
testosterona y la voluntad de hacerlo fuera del protocolo
estatal de cambio de sexo. Fuera de un protocolo de
cambio de sexo, la administración de testosterona
se vuelve una droga ilegal. Pero, ¿por qué
debería el Estado controlar el uso y consumo
de las hormonas así llamadas sexuales? En el
libro, frente a la gestión psiquiátrica
de la transexualidad, se aboga por un uso ibre (copyleft)
de las hormonas sexuales y de los códigos de
género.
En realidad, yo había empezado
a tomar testosterona y llevaba un diario de ese proceso,
pero no había pensado todavía en hacerlo
público. Pero en septiembre de 2005 muere Guillaume
Dustan. Se trata de una figura importante dentro de
las políticas y poéticas gays y lesbianas
en Francia donde vivo. Desde Hervé Guibert, es
el primer escritor abiertamente marica que concibe su
escritura como un archivo total de su vida sexual. Para
mi no era solo un escritor o un activista, sino que
fue el editor de mi primer libro, Manifiesto Contra-Sexual,
que se publicó en francés en el años
2000. Su muerte es la que va a empujarme a hacer pública
mi proceso de administración. Testo Yonqui es
un registro de mis prácticas con la testosterona,
pero también un diario de duelo por su muerte.
No quería escribir un libro
sobre la testosterona o sobre las prácticas transgénero.
Sino un libro con la testosterona y con mi propia experiencia
transgénero. El libro surge de esta experiencia.
Creo que es algo que en filosofía hemos aprendido
después de la segunda guerra mundial, después
de Auschwitz, pero también después de
los movimiento feministas y de lucha por los derechos
civiles de las minorías raciales o étnicas:
el pensamiento o es situado o no es pensamiento.
En el libro me he apoyado en aquellos
pensadores que han producido conocimiento a partir de
lo que yo denomino "el principio autocobaya",
es decir, aquellos que comienzan la escritura experimentando
con su propio cuerpo. Por ejemplo, Freud, que era un
experimentador nato - en el libro yo le llamo "cloaca
máxima"- porque aspiraba todo lo que tenía
a mano (desde cocaína hasta las últimas
técnicas de vasectomía de su época).
Me he inspirado, por una parte, en el formato de los
protocolos de intoxicación con psicotrópicos
de principios y mediados del siglo XX como los de Poliakov
y la morfina o de Walter Benjamin y el haschish; pero
también en la literatura de autoficción
gay, especialmente aquellos autores que utilizan la
escritura para experimentar con su sexualidad como Hervé
Guibert, Denis Cooper o Guillaume Dustan. En parte,
el libro toma la forma de un diario de administración
de dosis regulares de testosterona en gel durante 8
meses, se
escribe durante el tiempo que dura esa experiencia.
Como se trata de un experimento corporal, el lector
encontrará tanto sesiones de administración
de testosterona como relatos de mi propia sexualidad
transgénero. Pero no es simplemente un registro
personal. Porque en nuestras sociedades fuertemente
estructuradas en términos de género (o
eres hombre o eres mujer y son las instituciones médicas,
psicológicas y jurídicas que trabajan
con nociones de identidad sexual que provienen de la
psicopatología del siglo XIX las que deciden)
administrarse testosterona o habitar una condición
transgénero son procesos inevitablemente políticos
y culturales. Por eso, a la notación de los cambios
producidos en mi cuerpo por la testosterona le acompaña
un análisis de las condiciones económicas,
farmacológicas, científicas y visuales
en las que se producen y circulan las hormonas en la
cultura contemporánea. Además, frente
a la saturación de
representaciones normativas de la sexualidad (tanto
en la pornografía como en la publicidad o en
el cine) el libro pretende producir representaciones
de sexualidades minoritarias, que no pueden definirse
simplemente como masculinas o femeninas, heterosexuales
u homosexuales.
Hay dos imágenes que me ha acompañado
durante todo este proceso de escritura y experimentación.
Una fotografía del investigador Leonid Rogozov,
un médico que durante una expedición en
la Antártica en 1961 sufre un ataque de apendicitis
y decide operarse a sí mismo. En la fotografía
se le ve con el vientre anestesiado y abierto, pero
consciente, utilizando sus propias manos para operarse.
Otra es la imagen de un cyborg reparándose a
sí mismo. En parte el libro es un ejercicio de
auto-operación: abrir la caja negra de la identidad
sexual pero haciendo un esfuerzo por estar consciente,
intentando utilizar los instrumentos teóricos
que ofrece la filosofía postestructural (Foucault,
Derrida, Deleuze y Guattari), la filosofía económica
postmarxista (Negri, Hardt, Marazzi, Lazzaratto, Virno)
y la teoría queer (Judith Butler, Sedgwick).
Nuestra identidad sexual tiene algo de imperativamente
corporal y algo de robótica, efecto de un conjunto
de
sistemas construidos cultural y políticamente.
El sexo y el género no son ni simplemente naturales
ni únicamente un conjunto de signos culturales
arbitrarios. Somos lo que Haraway denomina "sistemas
tecnovivos". Pero podemos intervenir consciente
y reflexivamente sobre esas construcciones.
Mi deseo es que Testo Yonqui sea una
invitación para que el lector pueda mirar su
propio cuerpo y su propia sexualidad como el efecto
de un conjunto de procesos de construcción cultural,
que se sienta al mismo tiempo liberado y comprometido
con un proceso de producción colectiva que empezó
a ser cuestionado y reformulado con los movimientos
feministas y gays y lesbianos a finales de los años
60 y que es hoy un espacio de debate público,
en el que, por tanto, deberíamos participar todos,
no sólo las feministas o los homosexuales. Se
trataría de tomar conciencia de que nuestras
sexualidades y nuestros géneros son sistemas
abiertos, ficciones colectivas, en las que podemos intervenir
de forma más o menos normativa o creativa. Creo
que este será uno de los retos para el futuro.
PLEASE SUMMARIZE WHAT YOUR BOOK
IS ABOUT, DESCRIBING ITS MAIN THEME, ITS KEY ELMENTS,
ITS SCOPE, AND THE FEATURES DISTINGUISHING IT FROM OTHER
BOOKS OF SIMILAR SUBJECT:
Mi propia experiencia con la testosterona,
mi cuerpo y mi sexualidad son el punto de partida para
esbozar una teoría más amplia de cómo
se producen las identidades de género y sexuales
(la masculinidad y la feminidad, pero también
la heterosexualidad y la homosexualidad) en las sociedades
postindustriales. Para llevar a cabo este análisis,
me he apoyado por una parte en Foucault y por otra en
el feminismo queer americano. Foucault había
propuesto un análisis lúcido del funcionamiento
de los mecanismos de poder en los siglo XVIII y XIX,
sin embargo, no había analizado el estatuto del
cuerpo y de la subjetividad en las sociedades hiper
tecnológicas y conectadas de la segunda mitad
del siglo XX. Mi intención es llevar sus intuiciones
hasta lo que yo llamo en el libro la "era farmacopornográfica",
es decir, pensar con Foucault los cambios que se introducen
después de la segunda guerra mundial con la invención
del control farmacológico de la
sexualidad (del que la comercialización de los
esteroides y la invención de la píldora
son el índice más notorio) y del estallido
de la pornografía como nueva cultura de masas.
Pero he querido llevar a cabo este análisis,
incorporando algunas de las hipótesis más
audaces del feminismo queer americano como las de Judith
Butler, Eve K. Sedgwick o Donna Haraway. El movimiento
queer , que apareció en Estados Unidos a principios
de los años noventa como reacción a las
políticas de identidad gays y lesbianas que abogaban
por la integración de las diferencias en la cultura
heterosexual dominante, se apropió del insulto
queer (que en inglés significa maricón,
tortillera, raro o tarado) para hacer de éste
un espacio de crítica y contestación.
Más allá de las luchas por la igualdad
política o la defensa de la diferencia, las teorías
queer proponen un análisis crítico de
los procesos culturales y políticos a través
de los que se construyen las identidades sexuales y
de género (todas, tanto heterosexuales como homosexuales,
masculinas como femeninas), alertándonos sobre
los mecanismos de normalización, exclusión
y naturalización que acompañan a la cristalización
identitaria. En Testo Yonqui se afirma, por tanto, que
las identidades sexuales no existen más allá
de los códigos normativos políticos y
culturales que las producen, y se estudian estos procesos
en detalle.
Se analizan los circuitos discursivos,
económicos y corporales a través de lo
que se lleva a cabo la invención de las llamadas
"hormonas sexuales" a principios del siglo
XX, la transformación del control disciplinario
durante el siglo XIX y principios del siglo XX (a través
de lo que Foucault denominaba las instituciones de encierro
como el hospital, la fábrica, el colegio, la
prisión, etc.) en un nuevo control farmacopornográfico
friendly y pop, un control molecular, microprostético
y amistoso que se introduce en el cuerpo mismo y que
promete liberar la sexualidad o mejorarla (como la píldora,
la pornografía digital, el viagra, etc.). Y desde
aquí y de la mano de las prácticas drag
king (semejantes a las más conocidas drag queen,
pero en las que se performa y parodia la masculinidad),
de los movimientos transgénero (que critican
los binomios normativos hombre-mujer, heterosexual-homosexual)
o postporno (que buscan producir representaciones alternativas
de la sexualidad a las que propone la pornografía
dominante) se exploran vías de crítica,
subversión y desplazamiento
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